martes, 4 de febrero de 2014

Aranda de Duero, un destino cultural y enogastronómico



Uno de los destinos más ricos de Castilla y León acoge, a partir de Mayo, la exposición de Las Edades del Hombre 2014.

Nos situamos al sur de la provincia de Burgos para poder vivir de cerca la cultura, el paisaje y la tradición de la Ribera del Duero. Y fijamos nuestro destino en Aranda de Duero, la capital de la comarca y una de sus localidades más grandes y de mayor tradición enogastronómica, donde el viajero podrá elegir entre un amplio abanico de posibilidades de cultura, ocio, naturaleza y gastronomía.

Por su situación geográfica, Aranda de Duero siempre ha sido considerada como punto de encuentro, de referencia y de paso para mercaderes y viajeros de norte a sur y de este a oeste de España, al estar muy próxima a las capitales de provincia como Burgos, Valladolid, Palencia y Madrid. Considerada villa realenga desde el siglo XIII, cuenta con un gran peso histórico y cultural del que hoy hace alarde. Allí se celebró el Concilio de Aranda, para reformar las costumbres del clero en 1473, y fue morada y lugar de reposo de la realeza, como fue el caso de Juana de Castilla o Isabel de Portugal, que residió en la famosa ‘Casa de las Bolas’.

Uno de los acontecimientos históricos más destacados fue la creación de un plano de la ciudad, que está considerado uno de los más antiguos de España por estar dibujado en 1503, además de ser un modelo para la construcción de las ciudades del Nuevo Mundo. Gracias a la elaboración de éste se puede apreciar cómo era la Aranda de aquella época, un pueblo integrado por tres culturas: la cristiana, la judía y la musulmana.

La influencia católica siempre ha sido muy fuerte en toda la comarca ribereña. Muestra de ello es que Aranda cuenta con importantes templos entre las que destacan la Iglesia de Santa María, a la que llaman la ‘pequeña catedral’. Es de estilo Gótico flamígero y fue construida entre los siglos XV y XVI sobre una iglesia anterior que era de estilo Románico. Actualmente reconstruida tanto en su exterior como en el interior, este año celebra, además, el V centenario de la finalización de la fachada de estilo Gótico isabelino.

Otro de los espacios religiosos a destacar es la Iglesia de San Juan, ubicada en un pequeño promontorio, junto los ríos Duero y Bañuelos. Su origen se asocia al nacimiento de la villa. Actualmente San Juan, que también ha visto remodelada su fachada y algunas partes de su interior, acoge una muestra de arte sacro correspondiente a obras de la diócesis de Aranda de Duero. Ambos espacios serán las sedes de la exposición de Las Edades del Hombre 2014, que tendrá lugar a partir de mediados del mes de Mayo.

Pero esta villa realenga ofrece un amplio abanico de posibilidades para todos aquellos turistas que visitan la localidad en cualquier época del año. Muestra de ello es su anillo verde, un pequeño recorrido, que se puede realizar en barca por el Duero y que muestra la rica flora y fauna a orillas del río, además de ofrecer la posibilidad de disfrutar de las playas fluviales y de las rutas a pie, bicicleta e incluso a caballo. Una manera diferente de conocer la comarca de la Ribera del Duero.

Aunque también cabe destacar su oferta museística que cautiva a grandes y pequeños, ya que hay exposiciones para todos los públicos. Así, por ejemplo, el visitante se sorprende con la Colección de ‘Juguetes antiguos’ –una recopilación de muñecos y otros cedidos por los propios arandinos-; el CIAVIN –un ejemplo visual de una antigua bodega subterránea-; el Museo del Ferrocarril –situado en la antigua estación de la localidad-. También destacan el Museo de Arte Sacro –una exposición permanente de obras religiosas ubicada en la Iglesia de San Juan- y el Museo de Cerámica.




Otros encantos de Aranda de Duero:
Otros de sus atractivos importantes son el gastronómico y su fuerte tradición por la cultura del vino. Una costumbre que ha sabido trasladar por todo el territorio nacional con la promoción y venta de sus caldos desde antaño, cuando cientos de carretas salían de Aranda transportando los pellejos de vino diariamente, llegando a ser el principal sustento de la economía arandina.

La necesidad de almacenar tanta cantidad de vino obligó a los lugareños a construir una gran red de pasadizos subterráneos que abarcaban la mayor parte de la localidad, creando así una gran tela de araña de bodegas que, gracias a sus condiciones de temperatura, conservaban el vino en perfectas condiciones durante todo el año. Estos pasadizos eran construidos manualmente por los propios arandinos que, como únicas herramientas, usaban picos para abrirse camino, y cestos para sacar tierra y piedras al exterior, iluminados tan solo con velas. Estos pasadizos se comunicaban entre sí, a lo largo de los casi 14 kilómetros de bodegas, para permitir el paso del aire que hacía que el vino respirase y se conservase mejor.

En la actualidad se pueden apreciar, en algunas de estas bodegas, las antiguas barricas, que se fabricaban en el interior de las mismas por los toneleros, y otros elementos antiguos como los pellejos, en los que se transportaba el vino, o los candiles de aceite que facilitaban la visión. Hoy en día se conservan 7 kilómetros de estas despensas del vino bajo tierra, con cerca de 135 bodegas, la mayoría de ellas de uso privado, que son expuestas al público durante las fiestas populares de Aranda con resultados excelentes, siendo éste uno de los recursos turísticos más reclamados por los viajeros que visitan la localidad ribereña .

En cuanto a su gastronomía hay que destacar primero que en esta zona de Castilla y León se cultivan y se crían buenas materias primas con las que elaborar recetas suculentas. Así, por ejemplo, en Aranda existe una gran tradición ganadera en la cría de corderos, con los que se elabora uno de sus platos estrella: el lechazo asado en horno de leña, además, en la ciudad se celebra todos los años durante el mes de Junio las ‘Jornadas del Lechazo Asado’.

También cabe destacar la morcilla dulce arandina, que tiene dos importantes diferencias con la de Burgos: por un lado, se elabora con especies como comino, pimienta negra y canela, y por otro, se realiza una cocción antes del embute y otra después. Gracias a la cual, este embutido no repite tanto. Y todos los platos de la cocina arandina se pueden acompañar con la tradicional torta de aceite de Aranda, un pan típico que se consume desde hace siglos.

Por todo ello y porque a partir de mediados del mes de Mayo la capital ribereña será la próxima sede de la exposición de Las Edades del Hombre, éste es uno de los destinos castellanoleoneses que merece la pena conocer, disfrutar y degustar. Aranda de Duero, la Ribera que me gusta, la Ribera que se mueve, la Ribera que emprende.

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