jueves, 20 de diciembre de 2012

IBERIA, Presente y Futuro ¿Puede la marca España, prescindir de uno de los principales pilares de su internacionalización y penetración en los distintos mercados?


Han venido siendo reiterativas las noticias sobre el conflicto de Iberia; se ha hecho mucho hincapié sobre el perjuicio que iba a suponer para los usuarios la anunciada huelga de los próximos días festivos. Ahora que se ha salvado este inmediato escollo, seguramente la opinión general, acostumbrada a la inmediatez de los conflictos, se relaje ante la quimera de pensar que esté todo solucionado, cuando no es sino un dilatar el conflicto.

Lamentablemente el problema trasciende mucho más allá de estas fiestas. El problema es que duele Iberia, duele el efecto negativo que va a tener en la economía en general, en el Turismo en particular. Duele tanto, quizás por haber sido de todos, que parecen más que autorizados los comentarios generales y también los particulares de los profesionales del Turismo, con debates en los que surgen preguntas categóricas como: ¿quién va a decir ahora a unos accionistas que no hagan lo que convenga a sus intereses?, e incluso como la que sigue: ¿hay opciones para anular un acuerdo que muestra como está disminuyendo el negocio de Iberia en los mismos porcentajes que aumentan los de otra línea aérea?

Nadie aventura a decir que se hizo una premeditada planificación estratégica equivocada o que se firmó deliberadamente un acuerdo erróneo. Nadie puede creerse que de forma voluntaria se atentase con aquella firma contra el bien común. Sin embargo es general el pensamiento de que los resultados no están siendo en absoluto positivos y por tanto surgen más preguntas: ¿Acaso no se presentó la Terminal T4, en el aeropuerto de Madrid, como inversión estratégica tanto para Madrid como para todo el país?,  ¿Acaso no se previó en el acuerdo la necesidad de rentabilizar líneas y no de cerrarlas?, ¿Acaso no se previó que no disminuyeran los pasajeros de Iberia mientras crecen los de British Airways?,  ¿Qué no se ha hecho mejor para dejar de ser una de las compañías aéreas europeas con mayor prestigio y mejor posicionamiento en el mercado iberoamericano? ¿Qué no se está haciendo mejor para evitar la propuesta de desaparición de vuelos a destinos emblemáticos como Santo Domingo, Puerto Rico o la propia Cuba, a la que nunca se ha dejado de volar?, ¿Puede la marca España, prescindir de uno de los principales pilares de su internacionalización y penetración en los distintos mercados?

Nadie pone en cuestión que Iberia debe seguir siendo bandera de España, necesitados como nunca de potenciar nuestra Marca, con un Comisionado expresamente nombrado para el desarrollo de ella, la Marca España,  y a quien problemas como el de Iberia no solo no facilitan su labor sino que la dificultan en extremo.

Iberia lleva tiempo necesitada de adaptarse a momentos de competitividad, necesitada de rentabilizar sus líneas, de hacer más productivos cada uno de sus puestos de trabajo, de elevar sus ratios de calidad y servicio. Si para ello tiene que reestructurarse, aplicar innovación, llegar a cotas mayores de automatización, adecuación de plantillas, en definitiva adaptarse para ser una línea aérea moderna y plenamente competitiva, debe hacerlo y debe ser entendido y comprendido por las partes afectadas, con todo el esfuerzo e incluso dolor que conlleve: mejor esto que el camino que se presenta delante. Qué craso error sería para todos, que los intervinientes no consigan evitar una Iberia fagocitada, que lastre la economía del aeropuerto,  la de la ciudad de Madrid y que por tanto afecte gravemente a la de todo el país.

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